Las flores del mal
Las flores del mal 
Te adoro igual que a la bóveda nocturna,
oh cáliz de tristeza, oh gran taciturna,
y te amo tanto más cuanto que huyes de mÃ, hermosa,
y cuanto que pareces, adorno de mis noches,
aumentar con creciente ironÃa las leguas
que separan mis brazos de las inmensidades azules.
Me abalanzo al ataque y escalo en el asalto,
como junto a un cadáver un coro de gusanos,
¡y me enternece, oh bestia implacable y cruel,
hasta esa frialdad que me hace verte aún más hermosa!