Las flores del mal
Las flores del mal Semper eadem[15]
«¿De dónde te viene, me decías, esa tristeza extraña,
que crece como el mar sobre la roca negra y lisa?»
—Cuando nuestro corazón ha vendimiado ya una vez,
vivir es una desgracia. Es un secreto conocido por todos,
un dolor muy simple y nada misterioso,
y, como tu alegría, para todos notorio.
¡Deja, pues, de buscar, oh mi bella curiosa!,
¡y aunque tu voz sea dulce, calla!
¡Calla, ignorante!, ¡alma siempre embelesada!,
¡boca de risa niña! Más aún que la Vida,
muchas veces la Muerte nos sujeta con lazos sutiles.
¡Deja, deja que mi corazón se embriague con una mentira,
que se hunda en tus ojos bellos como en un hermoso sueño
y dormite a sus anchas a la sombra de tus pestañas!

