Las flores del mal
Las flores del mal Lo irreparable
¿Podemos sofocar el viejo, el largo Remordimiento
que vive, se agita y se retuerce,
y se alimenta de nosotros como el gusano de los muertos,
como la oruga del roble?
¿Podemos sofocar el implacable Remordimiento?
¿En qué bebedizo, en qué vino, en qué infusión
ahogaremos a este antiguo enemigo,
destructor y goloso como la cortesana,
paciente como la hormiga?
¿En qué bebedizo? —¿en qué vino?— ¿en qué infusión?
Dilo, hermosa hechicera, ¡oh! di, si es que lo sabes,
a este espíritu repleto de angustia
y parecido al moribundo que aplastan los heridos,
que magulla el casco del caballo,
dilo, hermosa hechicera, ¡oh! di, si es que lo sabes,
¡a este agonizante al que el lobo ya husmea
y al que el cuervo vigila,
a este soldado hecho trizas!, si ha de desesperar
