Las flores del mal
Las flores del mal de tener una tumba y una cruz;
¡este pobre agonizante que el lobo ya husmea!
¿Se puede iluminar un cielo negro y cenagoso?
¿Se pueden disipar las tinieblas
más densas que la pez, sin mañana y sin noche,
sin astros, sin resplandores fúnebres?
¿Se puede iluminar un cielo negro y cenagoso?
¡La Esperanza que brilla en las ventanas del Albergue
está apagada, está muerta para siempre!
¡Ir sin luna y sin destellos a encontrar cobijo
para los mártires de un camino intransitable!
¡El Diablo ha apagado del todo las ventanas del Albergue!
Adorable hechicera, ¿amas a los condenados?
di, ¿conoces lo imperdonable?
¿Conoces el Remordimiento, de dardos envenenados,
al que sirve de blanco nuestro corazón?
Adorable hechicera, ¿amas a los condenados?
Lo Irreparable roe con su diente maldito
nuestra alma, mausoleo deplorable,
y a menudo, como las termitas, acomete
contra el edificio por los cimientos.
¡Lo irreparable roe con su diente maldito!