Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Como si un gran pintor su pincel empapara
en las hondas tinieblas del temblor y el eclipse.
Estos versos de Shelley, tan solemnes y verdaderamente miltonianos, expresan muy bien el colorido de un paisaje alopiado, si es lícito hablar así, el paisaje con un cielo nuboso y un horizonte impermeable que envuelven al cerebro esclavizado por el opio, el infinito con sus horrores y su melancolía, y lo que es más melancólico que todo, ¡la impotencia para librarse por sí mismo del suplicio!