Paraisos artificiales
Paraisos artificiales El opiómano también tiene a su lado un Intérprete Misterioso que está con respecto a su espíritu, en la misma relación que el fantasma del Brocken con respecto al viajero. A aquél le perturban a veces tempestades, lluvias y neblinas, y así también el Intérprete Misterioso mezcla a veces con su naturaleza el reflejo de elementos extraños. «Lo que dice generalmente no es sino lo que yo me digo despierto en meditaciones lo bastante profundas para que dejen su huella en mi corazón. Pero a veces sus palabras se alteran lo mismo que su rostro y no parecen las que yo habría empleado con preferencia. Ningún hombre puede dar cuenta de todo lo que ocurre en los sueños. Creo que ese fantasma es generalmente una representación fiel de mí mismo; pero también, de vez en cuando, está sujeto a la acción del buen Fantasio, que reina sobre los sueños». Se podría decir que tiene algunas analogías con el coro de la tragedia griega, el que con frecuencia expresa los pensamientos secretos del protagonista, secretos para él mismo o desarrollados imperfectamente y le ofrece sus comentarios, proféticos o referentes al pasado, aptos para justificar a la Providencia o para calmar la fuerza de su angustia; tales, en fin, como los que habría hallado el mismo infortunado si su corazón le hubiera dejado tiempo para la meditación.
4. Savannah-la-Mar
