Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Aunque naturalmente tiendo a simpatizar con todos los sufrimientos que nacen de la imaginación, no pude menos que reírme de semejante relato. El hombre que me lo hizo no se ha corregido. Ha seguido exigiendo al dulce maldito, la excitación que debía encontrar en él mismo; pero como es un hombre prudente y ordenado, un hombre de mundo, ha disminuido las dosis, lo que le permite aumentar su frecuencia. Apreciará más adelante los frutos podridos de su dieta.