Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Antes de seguir adelante deseo, a propósito de esa sensación de frescura de que hablé más arriba, relatar otra anécdota que mostrará hasta qué punto los efectos, inclusive los puramente físicos, pueden variar según los individuos. Esta vez es un literato quien habla y en algunos pasajes de su relato se podrá encontrar, según creo, los indicios de su temperamento literario.