Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Por fortuna, esa fantasía interminable sólo dura un minuto, pues un intervalo de lucidez os permite, mediante un gran esfuerzo, examinar el reloj. Pero otra corriente de ideas os arrastra; os envolverá durante otro minuto en su torbellino viviente, y ese otro minuto será otra eternidad. Pues las proporciones del tiempo y de la existencia son completamente alteradas por la multitud y la intensidad de las sensaciones y las ideas. Parecería que se vive muchas vidas de hombre en el término de una hora. ¿No os parecéis entonces a una novela fantástica que viviera en lugar de estar escrita? Ya no existe ecuación entre los órganos y los goces. Y de esta consideración surge, sobre todo, la reprobación que se aplica a ese peligroso ejercicio en el que la libertad desaparece.