Poemas en prosa
Poemas en prosa —Pero —le dije, siguiendo yo a mi vez con mi idea fija—, ¿por qué crees que soy médico?
—¡Eres tan simpático y tan bueno con las mujeres!
—¡Lógica singular! —dije para mis adentros.
—¡Oh, no suelo engañarme! He conocido muchÃsimos. Tanto me gustan esos caballeros que, aun sin estar enferma, voy a verlos muchas veces nada más que por verlos. Hay quien me dice frÃamente: «¡Usted no tiene enfermedad ninguna!». Pero otros hay que me comprenden, porque les hago gestos.
—¿Y cuando no te comprenden?…