Rimas y leyendas
Rimas y leyendas Se han hecho infinidad de conjeturas acerca de este encuentro y sobre todo de su posible continuación. Parece que hubo relación entre ellos, aunque el alcance de la misma es difícil de determinar. Rafael Montesinos apunta la fecha de 1860 o finales de 1859 para las primeras visitas de Bécquer a la familia de los Espín. En casa de don Joaquín Espín Guillén se reunían, en veladas musicales y literarias, personalidades del mundo artístico, ya que éste era director de los coros del Teatro Real. Julia parece que tenía buena voz y llegó incluso a cantar ópera. Los Espín estaban emparentados con Rossini, del cual Julia era sobrina política, pero la relación, de la que ellos estaban muy ufanos, quedaba un poco lejos, como ha señalado Montesinos. Este crítico ha ahondado en lo posible en el sentido de esta historia de Julia con Gustavo y ha realizado un minucioso rastreo en los textos del poeta para establecer la identidad de la amada, tal como pudo trasponer ésta el poeta en sus versos y relatos. Eduardo del Palacio, hijo del poeta Manuel del Palacio, describe a Julia así: «hermosa y enérgica», «altiva y desdeñosa», «cutis moreno, ojos negros, puede que un poquitín saltones», descripción que según Montesinos concuerda con los retratos que de ella se conservan y con varias de las rimas becquerianas. Los contemporáneos hablan de esta historia (así Julio Nombela y Eusebio Blasco); Rodríguez Correa alude de manera muy sucinta a la cuestión, y aunque omite el nombre de la mujer amada, describe el acontecimiento de manera extraordinariamente reveladora: