Toledo
Toledo En el año 1365 Felipe II mandó abrir estos sepulcros y se encontraron los cadáveres perfectamente conservados, muy en particular el de Wamba, que amortajado con el hábito monacal se veia envuelto en un manto de grana. Durante la guerra de la Independencia, las huestes del usurpador, sin duda con la esperanza de encontrar en su seno grandes riquezas, profanaron estas tumbas, rompieron sus losas funerarias y esparcieron los venerables restos de los famosos Monarcas que por tantos siglos habian encontrado en ellas el reposo.
Recogidos cuidadosamente estos restos, cuando la comunidad de Capuchinos volvió á ocupar el convento que en este lugar tenia, han sido, por último, depositados en una caja forrada de terciopelo con franjas de oro, que se guarda en la sacristía de la Catedral.
Del paradero de una gran lápida que servia de ara en un altarito colocado en esta cueva, y en la que segun las tradiciones aseguran, se firmaron las actas de los Concilios Toledanos, nada hemos podido averiguar, y no deja de ser muy sensible para las personas amantes de los recuerdos históricos el estravio de esta memoria de tan remotos siglos.
Apuntadas estas noticias sobre el lugar histórico y venerable en que se elevó el cónvento de Capuchinos, vengamos ahora á su historia, que es bastante breve.