Toledo
Toledo Estaba escrito por el dedo de Dios, que la Catedral de Toledo habia de ser el símbolo del cristianismo en España y aun de la nacion misma; y lo fué en efecto, siguiendo la suerte de uno y de otra en el gran cataclismo que sufrieron la religion y el pais en el siglo VIII.
Los hijos de Islam que, como torrente asolador, habian invadido la region africana, al llegar á su costa occidental, encontraron en el estrecho de Hércules el célebre Non Plus Ultra que las antiguas naciones habian puesto alli, y que todavia no habia borrado la osadia del inmortal Colon, y buscando un mas allá á sus guerreras empresas, atravesaron el Canal, y cayeron como fieras hambrientas sobre nuestra desventurada Península. La corrupcion y enervamiento de la raza goda les facilitaron el éxito asombroso de su atrevida espedicion; y la desgraciada batalla de Guadalete donde D. Rodrigo perdió la vida y el Trono, les hizo dueños del pais que pasearon en triunfo, si se esceptúan las fragosidades de los montes de Asturias y de las vertientes de los Pirineos.
Natural era que en medio de sus no interrumpidas victorias buscasen y se afanasen por adquirir la gran ciudad, capital y córte del reino godo: buscáronla en efecto, y encontrándola consternada y abatida, apoderáronse de ella sin gran dificultad.