Toledo
Toledo En aquellas azarosas y terribles circunstancias, cuando los feroces conquistadores podian disponer á su antojo y capricho de la suerte de los pueblos, privados de su Monarca y abandonados por sus degradados Próceres, ya fuese por un rasgo de política que, á decir verdad, no se aviene muy bien con su carácter indómito y esencialmente guerrero, ó ya fuese por un favor especial de la Divina Providencia que no quiso permitir que la luz de la fé se estinguiese en nuestro privilegiado suelo, ello es que los sectarios de Mahoma dejaron á los toledanos el libre ejercicio de nuestra sacrosanta religion, que continuó en seis parroquias, y aun en la ermita extramuros, llamada por entonces Santa Maria de Aficen (de Abajo), durante los trescientos setenta años de su dominacion en aquella ciudad. Asi es que en ese largo periodo de años siguió la série de Prelados, aun cuando ni consta la memoria de todos, ni es probable que todos los que gobernaron la Diócesis en aquella época infortunada llegasen á ser consagrados, porque la tolerancia de los musulmanes no fué constante, y en varias circunstancias hicieron sentir á la raza indigena los efectos de su furor y ódio al nombre cristiano. Esto sucedió, principalmente, cuando las armas cristianas adelantaban su gloriosa empresa de la reconquista. Por esto nos faltan memorias de Obispos toledanos en el dilatado espacio de ciento treinta años.