Toledo
Toledo El pensador, que ama la soledad porque en su seno, y sentado al pié de los edificios que los simbolizan, resuelve los problemas históricos mas oscuros, ve en él, ora el arco triunfal que le habla de la victoria conseguida en Toro, donde, como en los antiguos juicios de Dios, probaron las armas al derecho á suceder en la corona de Castilla, ora la prenda de alianza entre el cielo y una reina, que ofreció á éste un templo en cambio de un trono: trono bajo cuya égida debiera concluir la espantosa espiacion que los crímenes de una edad lejana trajeron sobre nuestras cabezas, coronando con la toma de Granada ese gigante poema de ocho siglos llamado la reconquista; trono que debiera mostrar á la absorta Europa el mas osado genio de su época, y al antiguo, un nuevo mundo arrancado por la fé á las desiertas llanuras del Océano; trono, en fin, sobre cuyas gradas sintió Fernando tomar forma en su mente á ese colosal pensamiento que prosiguió un fraile obscuro y acabó un rey no comprendido.
La creacion de la monarquía.