Toledo
Toledo En tanto duró el reposo del ejército, y atraidos por la fama de la guerra que contra moros se hacia, fueron juntándose nuevos soldados a los pendones de Don Enrique, hasta llegar á componer por todos catorce mil ginetes y cincuenta mil infantes, con los que entró segunda vez por tierras de Granada, atreviéndose á poner fuego en la misma vega y á vista de los muros de la ciudad, á los fértiles sembrados de los enemigos. Maniobra hábil con la prosecucion de la cual esperaba reducirles á la escasez y la miseria, quebrantando asi sus ánimos y brios para el trance de la batalla.
En esta ocasion, y so pretesto de ser desacertada su conducta, en punto al modo de llevar á cabo la empresa, concertaron entre sí algunos de los Grandes, entre los que se distinguia Don Pedro Giron, maestre de Calatrava, prender al Rey y proseguir de otra suerte y en términos mas del gusto de la impaciente soldadesca el propósito comenzado. Don Enrique recibió aviso de lo que se urdia, en Alcaudete, lugar convenido por los conjurados para la realizacion de sus proyectos, y por persuasiones de Iñigo de Mendoza, grande amigo suyo y parte principal en hacerle sabedor de estas tramas, volvió á Córdoba, despidió el ejército, y en castigo de su deslealtad, depuso de los cargos que tenian á los señores mas comprometidos en aquel negocio.