Toledo
Toledo A esta sazon Don Enrique, que dos años antes de subir al trono alcanzó una bula del Pontífice para hacer nulo su matrimonio con Doña Blanca de Navarra, fundándose en la esterilidad de ésta, aun cuando las hablas del pueblo pusiesen en él la culpa, hizo venir á Castilla á Doña Juana, hermana de D. Alonso Rey de Portugal, con la que por procurador se habia anteriormente desposado. El enlace y las nuevas ceremonias con que este se ratificó, tuvieron lugar en Córdoba, en donde como dejamos dicho se encontraba el Rey aguardando nueva coyuntura de proseguir la empresa acometida.
Celebróse este acontecimiento con toda clase de regocijos, hiciéronse justas y torneos entre los nobles, y otras especies de juegos y espectáculos para la gente menuda, por lo que renació la esperanza en el ánimo de los mas. No faltó sin embargo quien augurase de estas bodas, verificadas entre el bullicio de las armas, y el llanto de una mujer ofendida, multitud de males asi para el Rey como para los suyos, entre los que no entrarian por poco los pueblos, cuya felicidad de la de su señor está pendiente, uniéndolos como los une entre sí una cadena invisible.
Por desgracia, el tiempo, á quien está encomendado el trazar en su curso la línea que divide las falsas de las verdaderas predicciones, vino como suele á confirmar las tristes y desvanecer la ilusion de las dichosas.