Toledo
Toledo La fama de este atentado corrió velozmente de boca en boca. A su rumor alteróse el reino, dividiéndose en dos grandes partidos. El uno, aprobando lo egecutado en Avila, hizo causa comun con los rebeldes. El otro, ardiendo en ira por ver atropellada de una manera tan escandalosa la autoridad real, corrió á reunirse á las filas del escarnecido Rey D. Enrique, en una junta celebrada entre los pocos nobles fieles aun á su trono, hizo un llamamiento al honor y la lealtad de los castellanos. Los castellanos respondieron á su voz aprestándose á las armas.
En este estado las cosas, volviéronse á entablar, aunque sin resultado alguno, conciertos por ambas partes. En estos conciertos el Rey perdia el prestigio, y sus enemigos ganaban espacio para juntar gentes y allegar dineros con que atender á las necesidades de la guerra, que de cada vez parecia mas próxima á estallar.