Toledo
Toledo En efecto sucedió asi: Don Enrique, perdida la esperanza de reducir á los amotinados, merced á razonables y amistosas proposiciones, juntó sus gentes, compró con grandes ofertas nobles que las capitanearan, y emprendió el camino de Medina, en donde tenia proyecto de asentar sus reales. Llegado que hubo á Olmedo, los rebeldes que en aquella villa se encontraban, decidiéronse á aceptar el combate. Apercibiéronse para el, ordenaron sus filas y salieron en son de guerra á la llanura con intencion de estorbar el paso, ó acometer y desbaratar si necesario fuese, á los haces enemigas. Ya á punto de venir á las manos, el Rey manifestó á los suyos deseos de escusar la batalla. No le fué posible el realizarlo, parte por la poca autoridad que aun entre sus gentes tenia, parte por el ardor de estas que á la vista de los contrarios lanzáronse en su busca sin esperar la voz de acometida de sus gefes.
Trabóse la pelea, al sentir de los historiadores, una de las mas memorables de aquellos tiempos. Despues de combatir con una furia y valor increibles gran parte del dia, la oscuridad de la noche los forzó á separarse. Los dos bandos se atribuyeron vanamente la victoria despues de la lucha, aunque en realidad ninguno obtuvo ventaja conocida.