Toledo
Toledo El Obispo de Córdoba Saulo, fué por segunda vez encerrado en un calabozo; algunos cristianos apostataron cediendo á tan tremenda persecucion; otros se ocultaron ú cambiaron de sitio y de vestido, siendo de este número el Santo, por no juzgarse digno del martirio; muchos, que hasta entonces habian sido panegiristas de los mártires, los llamaron indiscretos, apostrofando principalmente á Eulogio como causa que decian ser de la persecucion por incitar y confortar á los escogidos de Dios.
A este tiempo murió Abderráhman; y su hijo y sucesor Mahomad continuó en el propósito de su padre, habiendo de él heredado su odio al cristianismo.
El Santo continuaba infatigable exhortando, instruyendo, defendiendo y confortando á los llamados al martirio, saliendo al encuentro á los que iban á morir por la fé. Su nombre por lo mismo se repetia por todas partes; y á tanto llegó su fama que, vacando el arzobispado de Toledo por muerte del venerable Wistremiro, los Obispos de la provincia le eligieron para Arzobispo Toledano con aplauso universal. No pudieron empero consagrarle en la Sede por los muchos obstáculos que se opusieron á que Eulogio saliese de su patria.