Toledo
Toledo Apresuramos nuestra marcha hasta penetrar en el perímetro del anfiteatro, el cual dibuja su planta circular por medio de una destrozada gradería de argamasa, que aparece y se esconde alternativamente, siguiendo las ondulaciones del terreno en que se halla como hundida.
Inútil fuera el querer hoy dar formas á los mil y mil pensamientos que asaltaron nuestra mente al contemplar los mudos despojos de esa civilizacion titánica que, despues de haber sometido al mundo, dejó en cada uno de sus extremos las asombrosas huellas de su paso; eran tan rápidas las ideas, que se atropellaban entre sí en la imaginacion como las leves olas de un mar que pica el viento; tan confusas, que deshaciéndose las unas en las otras, sin dar espacio á completarse, huian como esos vagos recuerdos de un sueño que no se puede coordinar; como esos fantasmas ligerísimos, fenómenos inesplicables de la inspiracion que al querer materializarlos pierden su hermosura, ó se escapan como la mariposa que bulle dejando entre las manos que la quieren detener el polvo de oro, con que sus alas se embellecen.