Toledo
Toledo Habiendo pues, sido recogido por sus correligionarios el cuerpo de San Eulogio y sepultado en la iglesia de San Zoil, permaneció del modo que le enterraron desde el 13 de marzo de 859, hasta el 1.º de junio en que fué solemnemente trasladado á la capilla mayor de la misma iglesia. De allí volvió á serlo 24 años despues (en 883) á la ciudad de Oviedo, con el de Santa Leocricia, por un presbítero toledano llamado Dulcidio, que el Rey Alfonso III, el Magno, en setiembre de 883, habia enviado á Córdoba á tratar de la paz que Abuhalit, gefe mahometano, le pedia. Dulcidio durante su permanencia en esta ciudad manifestó, á un cristiano Cordobés llamado Samuel, su deseo de llevar los dos santos cuerpos á la córte de su monarca para que en ella tuviesen mayor culto: Samuel facilitó el logro de lo deseado; y Dulcidio, al regresar á su pais en diciembre, habiendo recibido los cuerpos, dió parte al Rey de Asturias del tesoro que consigo llevaba á Oviedo.
Salió el Magno Alfonso acompañado del Obispo ovetense y de toda la clerecía á recibirlos fuera de la ciudad, á donde llegaron el dia 9 de enero de 884.