Toledo
Toledo Como es de presumir, el arte no existia aun entre los sectarios de Mahoma, pero el desarrollo de la nueva religion lo comenzaba á hacer una necesidad. Y decimos una necesidad, porque es digna de ser observada la influencia que las creencias religiosas ejercen sobre la imaginacion de los pueblos que crean un nuevo estilo. Recórrase, siquiera ligeramente, la historia moral, por decirlo así, de todos los países y no se podrá por menos de conceder á esta influencia, la gloria de haber dado á cada una de las naciones que civilizó, unas costumbres en perfecta afinidad con sus necesidades y una arquitectura original en maravillosa armonía con su culto.
Los adoradores de Isis, los sacerdotes de sus terribles misterios, despues de poblar sus altares de locas é incomprensibles concepciones, crearon el arte egipcio con sus esfinges monstruosas, sus gigantescas pirámides y oscuros geroglíficos. El pensamiento de un mundo viril y grande se halla grabado con caractéres indelebles en los colosos del desierto.
La India, con su atmósfera de fuego, su vejetacion poderosa y sus imaginaciones ardientes, alimentadas por una religion, toda maravillas y mitos emblemáticos, ahuecó los montes para tallar en su seno las subterráneas pagodas de sus dioses.