Toledo
Toledo La religion del Crucificado tradujo el apocalipsis y las fantásticas visiones de los eremitas. La luz y las sombras, la sencilla parábola y el oscuro misterio se dan la mano en ese poema místico del sacerdote, interpretado por el arte, al que la Edad Media prestó sus severas y meláncolicas tintas.
Ni Roma ni Bizanzio tuvieron una arquítectura absolutamente original y completa; sus obras fueron modificaciones, no creaciones, porque como dejamos dicho, solo una nueva religion puede crear una nueva sociedad, y solo en ésta hay poder de imaginacion suficiente á concebir un nuevo arte. Roma no fué mas que el espíritu de la Grecia encarnado en un gran pueblo, y Bizanzio el cadáver galvanizado del imperio, eslabon que en la cadena de los siglos unió por algunos instantes el mundo que desaparecia con el que se levantaba.
He aquí porque dijimos que derrocada en nuestra península la raza del Norte por la del Oriente, el desarrollo de la religion habia hecho del desarrollo del arte una necesidad. El secreto impulso que lo empujaba á su destino, existia, pues, en la conciencia del genio ismaelita, pero aun se encontraba muy distante del término de su carrera, por lo que en sus primeros pasos se limitó á satisfacer sus necesidades por medio de la imitación.