Toledo
Toledo Pero al examinar la ornamentacion del templo, al hacer un examen detenido de los prolijos é innumerables detalles que lo engalanan, no puede por menos de chocar, aun á los menos versados en los estudios arqueológicos, la profusion, delicadeza y carácter de los adornos empleados en el embellecimiento de este edificio; adornos trazados y combinados con una maestría y esbeltez de que no podemos menos de suponer muy lejos á los alarifes árabes en la remota época á que se debe, segun nuestras observaciones, su erección.
Los capiteles ajacarados de los pilares, que no tienen ni guardan idea alguna de la proporcion y contornos de los pertenecientes á otros órdenes; la manera especial de combinar las lacerías y los filetes de los arciones; el empleo de folias conopiales y de líneas curvas y rectas en el perfil del vano de los ajimeces; y por último, los arquitos apuntados conopiales, que se incluyen en cada una de las porciones de círculo que trazan los arcos ornamentales de la zona superior de los muros, son otras tantas pruebas de que, ya durante el reinado de D. Pedro, ya en otra época, posterior siempre á la de la ereccion de la sinagoga, los israelitas, siguiendo en sus pasos á la arquitectura de los árabes, la enriquecieron con los adornos característicos de su mas brillante período, cubriendo en partes la fábrica antigua de ladrillo con el estuco en que se ve tallada toda su ornamentación.