Brecht_ Ensayos y conversaciones
Brecht_ Ensayos y conversaciones En principio su tarea es cocinar. Productora del hombre se convierte en reproductora de su capacidad de trabajo. Un dÃa no se llega a esa reproducción. Su hijo sólo tiene para esa comida una mirada de desprecio. ¡Qué fácilmente puede rozar esa mirada a la madre! Ella no encuentra solución, porque no sabe: «Sobre la carne que falta en la cocina no se decide en la cocina». Esto o algo por el estilo deben decir los volantes que ella va a distribuir. No para ayudar al comunismo, sino sólo a su hijo, a quien le ha correspondido la tarea de repartirlos. Este es el comienzo de su trabajo para el partido. Y asà se transforma la enemistad que amenazaba con surgir entre ella y su hijo, en enemistad hacia su común enemigo. Esto —es decir, esta conducta de una madre— es también la única forma de ayuda valedera, que aquà se sigue hasta su auténtico sitio original —los pliegues de una falda materna—; y a la vez logra en el plano social, como solidaridad de los explotados, la validez que tiene en el hogar en el plano instintivo. Es el camino desde la primera hasta la última ayuda —la solidaridad de la clase trabajadora— que recorre la madre.