Brecht_ Ensayos y conversaciones
Brecht_ Ensayos y conversaciones Hasta aquí la madre. Ahora es preciso cambiar el punto de vista y preguntar: si la madre dirige ¿qué pasa con el hijo? Porque es el hijo el que lee los libros y se prepara para ser dirigente. Madre e hijo, teoría y práctica, son cuatro elementos que se proponen reunirse; juegan a las cuatro esquinas. Si todavía no ha llegado el momento crítico para que el sano sentido común se haga cargo de la dirección, entonces la teoría apenas sirve para ocuparse de la economía doméstica. El hijo tiene que cortar el pan, mientras la madre, que no sabe leer, imprime; entonces las necesidades de la vida han dejado de regir a las personas según sus sexos; entonces tiene que haber en casa del proletario un biombo que separe la cama de la cocina. Donde, en la búsqueda del kopek, el Estado es dado vuelta de arriba abajo, también se debe modificar algo en la familia, y entonces no se puede evitar que, en lugar de la novia, que encama el ideal del futuro, se adelante la madre que con cuarenta años de experiencia ratifica a Marx y Lenin.
Pues la dialéctica no necesita distancias nebulosas: está en el hogar, en las cuatro paredes de la praxis y, en el umbral del instante pronuncia ella las palabras con las que termina La madre: «¡Y nunca se convierte en hoy mismo!».