Brecht_ Ensayos y conversaciones
Brecht_ Ensayos y conversaciones Viejos conocidos
Aquellos personajes volvieron pues a surgir ante su poeta. Allí está Peachum, que siempre conserva el sombrero puesto, porque no hay ningún techo del que no espere que se desplome sobre su cabeza. Ha descuidado su negocio de instrumentos, y ha entrado en un negocio de guerra con barcos de transporte, en el curso del cual su guardia de mendigos es utilizada en momentos críticos como «masa popular excitada».
Los barcos deben dedicarse al transporte de tropas durante la guerra de los boers. Como están en malas condiciones se hunden con toda la tripulación no lejos de la desembocadura del Támesis. Peachum, que no deja de asistir al servicio fúnebre por los soldados ahogados, oye allí, junto con otros, entre los que se encuentra un tal Fewkoombey, un sermón del obispo sobre la advertencia bíblica a los que se enriquecen con el dinero que se les confía. A esa altura ya se ha asegurado contra las posibles consecuencias del negocio de transportes mediante la eliminación de su socio. Pero él mismo no comete el crimen. También su hija, «el melocotón», se complica en enredos criminales —pero sólo como corresponde a una dama: en un aborto y una ruptura matrimonial. También llegamos a conocer al médico, a quien ella confía la intervención y de boca de éste oímos un discurso que es la contrapartida del sermón del obispo.