Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca En todas partes, no únicamente en Alemania, sino en el mundo entero —pues la industria alemana es la más internacional—, se conocen los universos minúsculos de muñecas o de animales, las peque ñas salas de estar campesinas en una caja de cerillas, las arcas de Noé o los apriscos como se los fabrica en los pueblos de Turingia o del Erzgebirge, y también en la zona de Nuremberg. Pero el juguete ruso sigue siendo en general desconocido. Su producción está muy poco industrializada y, fuera de las fronteras de Rusia, apenas hay otra cosa que se haya difundido de él que la «baba» estereotipada, esa pequeña pieza cónica de madera, pintada por todos los lados, que representa a una campesina.