Diario de Moscu
Diario de Moscu Al mediodía regresamos a la VAPP. La botella de agua mineral cuesta allí un rublo. De allí nos fuimos con Reich a visitar a Asja. En pos de levantarle el ánimo a Asja, Reich organizó una partida de dominó entre los tres en el salón de recreación del sanatorio, pese a que ni ella ni yo deseábamos formar parte de ella. Allí, sentado al lado de ella, me sentía un personaje de una novela de Jacobsen[20]. Reich disputaba una partida de ajedrez con un viejo comunista famoso, que perdió uno de sus ojos en la guerra, o en la guerra civil, un hombre del que sólo quedan sus despojos, como sucede con tantos otros comunistas de la vieja guardia que aún no fallecieron. Asja y yo no terminábamos de volver a la habitación cuando apareció Reich para acompañarme a casa de Granovsky[21]. Asja nos acompañó parte del trayecto, mientras caminamos por Tverskaya. Pasamos por una confitería, donde le compré halva, y luego regresó por su cuenta. Granovsky es un judío letón, de Riga. Él es creador de un estilo de comedia absurda, antirreligiosa y, a primera vista, un tanto antisemita que parodia a las operetas costumbristas. Al verlo, da una impresión totalmente occidental; se muestra hasta cierto punto escéptico frente al bolchevismo, y nuestra conversación gira principalmente en torno al teatro y a cuestiones de dinero. Tocamos el tema de la vivienda, cuyo precio aquí se calcula por metro cuadrado. El precio del metro cuadrado es proporcional al sueldo del inquilino. Además, el precio del alquiler y de la calefacción se triplica cuando se trata de viviendas donde se superan los trece metros cuadrados por persona. Dado que fuimos sin avisar, en vez de una cena propiamente dicha, nos tuvimos que conformar con una mesa de fríos. Ya de regreso en mi habitación, nos quedamos charlando con Reich acerca de la Entsiklopediya[22].