Diario de Moscu

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22 de diciembre

Descubro cosas importantes cuando converso con Reich. Por las noches, con frecuencia hablamos largo rato acerca de Rusia, del teatro y del materialismo. Reich está muy decepcionado con Plekhanov. Traté de explicarle la oposición existente entre la forma de representación materialista y la universalista. La universalista es siempre idealista, dado que no es dialéctica. Pues la dialéctica avanza necesariamente en una dirección tal, que cada tesis o antítesis con la que se encuentra la vuelve a representar como la síntesis actualizada de una estructura triádica, penetrando por este camino, cada vez más, en el interior del objeto, y representando al universo únicamente en él mismo. Cualquier otro concepto de universo que carezca de objeto es idealista. Traté también de demostrar el carácter no materialista del pensamiento de Plekhanov por el papel que en él desempeña la teoría, apoyándome en una oposición entre teoría y método. En su afán de representar lo general, la teoría flota por encima de la ciencia, mientras que lo característico del método es que todo estudio de un principio universal encuentra de inmediato un objeto que le es propio. (Ejemplo: del estudio de la relación entre los conceptos de tiempo y espacio en la teoría de la relatividad). En otra ocasión hablamos del éxito como criterio decisivo para el escritor «promedio» y de la estructura peculiar de la «grandeza» en los grandes escritores: que son «grandes» porque su influencia es histórica, pero que al mismo tiempo no influyen en la historia por méritos literarios. De cómo uno pone la lupa sobre estos «grandes» escritores para contextualizarlos sólo desde el siglo que uno transita. Y también: sobre cómo esto contribuye a tener una actitud absolutamente conservadora frente a las autoridades, actitud conservadora que justamente puede explicarse solamente desde una perspectiva materialista. En otra ocasión hablamos de Proust (yo le leí algo de mi traducción)[60]; luego, sobre política cultural rusa: el «programa educativo» para los obreros, a través del cual se les intenta hacer llegar toda la literatura universal; los escritores de izquierda excluidos, que en los tiempos del comunismo heroico eran quienes llevaban la batuta; el fomento del arte campesino reaccionario (la exposición de la AKhR[61]). Todo eso me pareció de suma importancia a la tarde, cuando fui con Reich a la oficina de la Enciclopedia. Se proyecta que la obra tendrá treinta o cuarenta tomos, y uno se dedicará con exclusividad a Lenin. Cuando llegamos (la segunda vez, ya que la primera visita había sido en vano) había un joven muy agradable sentado en su escritorio al que Reich me presentó, realzando mis condiciones. Cuando me puse a delinear el esquema de mi «Goethe», no tardó en ponerse de manifiesto su inseguridad intelectual. Ciertas partes de mi propuesta lo intimidaron, a punto tal que prefirió que desarrollase yo una descripción biográfica por sobre un contexto sociológico. Pero al ser imposible caracterizar la vida de un escritor desde el punto de vista materialista, uno sólo puede describir su influencia histórica. De hecho, abstrayéndose de su influencia sobre las generaciones posteriores, la existencia, e incluso la mera obra temporal de un artista, no ofrece objeto de estudio alguno al análisis materialista. Probablemente nos encontramos aquí también frente a la misma universalidad e inmediatez carentes de metodología que caracteriza a los planteamientos completamente idealistas y metafísicos de la Introducción al Materialismo Histórico de Bukharin[62]. Por la tarde, con Asja. Hace poco han puesto en su habitación a una comunista judía con la que se llevan muy bien y quien habla mucho. Últimamente la presencia de Asja me resulta menos agradable puesto que, aun cuando Reich no se encuentra presente, ya no puedo hablar en privado con ella. Por la noche, en casa.


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