Diario de Moscu

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24 de enero

Fue un día agotador, desagradable en todos los aspectos, aunque al final pude lograr casi todos mis cometidos. El día empezó con que tuve que esperar casi infinitamente en el cine Gos. Dos horas después, la proyección comenzó. Vi La madre, Potemkin y una parte de El juicio de los tres millones[159]. Todo el asunto me costó un chervonetz. Por consideración a Reich, quise darle algo a la traductora que me había conseguido, pero no me mencionó ninguna suma a pesar de haberla mantenido conmigo por cinco horas. Era toda una tarea sentarse a ver tantas películas consecutivas sin acompañamiento musical y en un ambiente de proyección pequeño, donde habíamos constituido virtualmente todo el público. Me encontré con Reich en Dom Herzena. Fuimos a visitar a Asja después del almuerzo, los esperé en casa y después iríamos juntos a lo de Rachlin. Pero sólo llegó Reich, así que me fui a buscar el dinero que había sido girado a la oficina de correo local. Esto me tomó como una hora. Vale la pena describir la escena. La empleada estaba lidiando con la orden de mi dinero como si yo estuviera tratando de robarle su hijo más preciado. Si no hubiese habido una mujer que hablaba algo de francés en el mostrador, me hubiera ido con las manos vacías. Regresé al hotel exhausto. Unos minutos después, nos fuimos a lo de Rachlin, cargados con maletas, sacos y frazadas. Asja había ido directamente. Había una gran reunión: aparte del General, había una amiga de Rachlin que quería que yo le entregara algo a un amigo Parísino suyo, un pintor. La tensión no disminuyó, Rachlin —que no era una persona desagradable— siguió hablándome; mientras tanto, apenas alerta de cuánto interés le demostraba el general a Asja, yo estaba continuamente intentando vigilar qué sucedía entre ellos. Adicionalmente, la presencia de Reich. Tuve que dejar de lado toda esperanza de tener una conversación en privado con Asja; las pocas palabras que pude intercambiar con ella mientras me iba fueron insignificantes. Subsecuentemente me detuve en lo de Basseches por un momento para discutir algunos asuntos técnicos con respecto a mi partida y luego me fui a casa. Reich durmió en la habitación de Manya.


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