Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I Esto es que la jerarquía de valores, determinante en Winckelmann o en Goethe de toda consideración del arte entonces, ha perdido en Fuchs toda influencia. Claro que sería erróneo pensar que por eso la consideración dialéctica del arte está salida de sus goznes. No puede ser éste el caso antes de que los disiecta membra, que el idealismo tiene en mano por un lado como exposición histórica y por otro como apreciación, se hagan uno y sean en cuanto tales superados. Lograr esto es algo reservado a una ciencia histórica cuyo objeto no esté formado por un ovillo de facticidades puras, sino por el grupo contado de hilos que representan la trama de un pasado en el tejido del presente. (Sería un paso en falso equiparar dicha trama con el mero nexo causal. Es más bien un nexo dialéctico, y hay hilos que pueden estar perdidos durante siglos y que el actual decurso de la historia vuelve a coger de súbito y como inadvertidamente). El objeto histórico que está sustraído a la pura facticidad no precisa de ninguna apreciación. Puesto que no ofrece vagas analogías para con la actualidad, sino que se constituye en la exacta tarea dialéctica que le incumbe resolver. Y de hecho apunta a ello. Lo cual, si no en otra cosa, sería al menos perceptible en el rasgo patético que a menudo acerca el texto a la conferencia. Aunque por otro lado también se advierte en que no poco se ha quedado trabado en la intención y en el arranque. Lo fundamentalmente nuevo de la intención cobra sobre todo expresión sin falla cuando el tema, el material, le es favorable. Así sucede en la interpretación de lo iconográfico, en la consideración del arte de masas, en el estudio de la técnica reproductiva. Estas partes de la obra de Fuchs abren camino. Son componentes de toda futura consideración materialista de las obras de arte.