Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I El pasaje es instructivo. En él se pone de manifiesto de manera especialmente clara en qué consiste la amplia influencia, la popularidad particular de las obras de Fuchs. Es el don de amalgamar enseguida con valoraciones los conceptos fundamentales en los que se mueve su exposición. Lo cual sucede a menudo masivamente[59]. Y además las valoraciones son siempre extremas. Se presentan en forma polar y por ello polarizan el concepto con el que están fundidas. Así ocurre en la exposición de lo grotesco y lo mismo en la de la caricatura erótica. En tiempos de decadencia es ésta «inmundicia» y «prurito picante»; en los de esplendor, «expresión de placer desbordante y de fuerza que rebosa[60]». Fuchs aduce tanto los conceptos valorativos de tiempo floreciente y de decadencia como los de tiempo sano y tiempo enfermo. Elude los casos límite en los que se comprobaría la problemática de los mismos. Se atiene con preferencia a lo «muy grande» que tiene el privilegio de hacer sitio «a lo arrebatador en lo más simple[61]». Hace poco caso de épocas artísticas quebradas, como el barroco. Para él la gran época sigue siendo el Renacimiento. En lo cual su culto por la creatividad lleva la delantera a su aversión por lo clásico.