Discursos interrumpidos I

Discursos interrumpidos I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

También para el coleccionista Fuchs es Francia una patria. A la figura del coleccionista, que con el tiempo aparece cada vez más atractiva, no se le ha dado todavía lo suyo. Nada nos impide creer que ninguna otra hubiese podido deparar ante los narradores románticos un aspecto más seductor. Pero en vano buscaremos entre los figurines de Hoffmann, de Quincey o de Nerval a este tipo al que mueven pasiones peligrosas, si bien domesticadas. Son románticas las figuras del viajante, del «flâneur», del jugador, del virtuoso. Pero falta la del coleccionista. Y es inútil buscarla en las «Fisiologías» que, desde el buhonero hasta el lobo de salón, no han dejado escapar una sola figura del panóptico parisino bajo Luis Felipe. Tanto más importante resulta entonces el puesto que el coleccionista ocupa en Balzac. Balzac le ha erigido un monumento que en absoluto tiene un sentido romántico. Claro que desde siempre fue extraño al romanticismo. Pero también es verdad que hay pocos pasajes de su obra en los que la postura antirrománica se legitime tan sorprendentemente como en el boceto del Cousin Pons. Más que nada resulta significativo: cuanto mayor es la precisión con que conocemos los componentes de la colección para la que Pons vive, tanto menos llegamos a saber acerca de la historia de su adquisición. No hay un pasaje en Le Cousin Pons que pudiese compararse con las páginas en las que los Goncourt describen en sus diarios con una tensión jadeante la puesta a salvo de un hallazgo raro. Balzac no representa al cazador en las reservas del inventario, que como tal puede considerarse a cada coleccionista. El sentimiento capital que hace temblar todas las fibras de Pons, de Elie Magus, es el orgullo —orgullo de sus tesoros incomparables que guardan con una atención sin descanso—. Balzac pone todos los acentos en la representación del propietario, y el término millonario se le desliza como sinónimo del término coleccionista. Habla de París: «A menudo nos encontraremos allí con un Pons, con un Elie Magus, vestidos miserablemente… Tienen aspecto de no apegarse a nada, de no preocuparse por nada; no prestan atención ni a las mujeres ni a los gastos. Andan como en un sueño, sus bolsillos están vacíos, su mirada como vacía de pensamientos, y uno se pregunta a qué especie de parisinos pertenecen. Estas gentes son millonarios. Son coleccionistas; los hombres más apasionados que hay en el mundo[73]».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker