La fábula de las abejas
La fábula de las abejas [X]por hacer de un gran panal un panal honrado.
[Y]Querer gozar de los beneficios del mundo,
y ser famosos en la guerra, y vivir con holgura,
sin grandes vicios, es vana utopía en el cerebro asentada.
Fraude, lujo y orgullo deben vivir
mientras disfrutemos de sus beneficios:
el hambre es, sin duda, una plaga terrible,
pero, sin ella, ¿quién medra o se alimenta?
¿Acaso no debemos la abundancia del vino
a la mezquina vid, seca y retorcida?
La cual, mientras olvida sus sarmientos,
ahoga a otras plantas y se hace madera,
pero nos bendice con sus frutos
apenas es podada y atendida:
igualmente es benéfico el vicio
cuando la Justicia lo poda y limita;
y, más aún, cuando un pueblo aspira a la grandeza,
tan necesario es para el Estado
como es el hambre para comer;
la virtud sola no puede hacer que vivan las Naciones
esplendorosamente; las que revivir quisieran
la Edad de Oro, han de liberarse
de la honradez como de las bellotas.