La fábula de las abejas
La fábula de las abejas Y en verdad no es muy criticable el pueblo por estar poco dispuesto a separarse de su religión; pues él os dice que hay un Dios; que este Dios gobierna al mundo y que puede bendecir o maldecir a un reino en proporción al grado de religiosidad o irreligiosidad que exista en él. Su Señoría posee una hermosa colección de libros; y, lo que es aún más hermoso, los entiende verdaderamente y puede, en un instante, encontrar la relación de cualquier asunto importante. Por eso querría yo saber si Su Señoría puede demostrar, mediante cualquier autor que fuese tan profano como los escritorzuelos puedan desear, si ha existido alguna vez un imperio, reino, país o provincia, grande o pequeño, que no menguara, se hundiera y fuese confundido cuando dejó de proveer juiciosamente al sostenimiento de la religión.