La fábula de las abejas
La fábula de las abejas LA FÁBULA DE LAS ABEJAS estaba destinada a entretener a las personas sapientes y educadas, cuando éstas tuvieran alguna hora libre que no supieran cómo emplear mejor. Es un libro de moralidad severa y exaltada, que contiene estrictas pruebas de virtud y es una infalible piedra de toque para distinguir lo real de lo deformado, demostrando que son culpables muchas acciones que en el mundo se toman por buenas. Describe la naturaleza y los síntomas de las pasiones humanas, determina su potencia y sus disfraces, y descubre al amor propio en sus más recónditos escondrijos. Podría yo añadir, sin ambages, que, más allá de cualquier otro sistema ético, el conjunto es una rapsodia carente de orden y método, pero en ninguna de sus partes hay nada que resulte agrio o pedante; confieso que el estilo es muy desparejo, ora alto y retórico, ora bajo y aun trivial; pero, tal como es, me satisface de que haya podido divertir a personas de gran probidad y virtud, y de incuestionable sentido común, y no temo que deje de hacerlo nunca, mientras lo lean tales personas. Quien haya visto la violenta acusación contra este libro habrá de personarme por decir algo más en elogio de él, de lo que diría en otra ocasión alguien que no trabajara bajo la misma necesidad.