La fábula de las abejas
La fábula de las abejas CLEÓMENES Asà es, cuando dice que la práctica del duelo, es decir, la persistencia de esta costumbre, contribuye a la cortesÃa en los modales y al placer de la conversación, lo cual es muy cierto. Pero cortesÃa y placer son cosas que ridiculiza y desenmascara a través de todas las páginas del libro.
HORACIO ¿Quién puede inferir algo de un hombre que recomienda seriamente una cosa en una página y la ridiculiza en la siguiente?
CLEÓMENES Su opinión es la de que no hay otro principio sólido por el cual alguien pueda regirse excepto la religión cristiana, que muy pocos abrazan con plena sinceridad. Si tienes siempre en cuenta este punto de vista, no encontrarás en él ninguna contradicción consigo mismo. Siempre que parezca haberla, examina otra vez lo que dice, y tras una cuidadosa investigación encontrarás que su única intención es señalar o descubrir la contradicción en que los demás incurren con respecto a los principios que dicen sustentar.
HORACIO Parece que en su corazón nada hay menor que el sentimiento religioso.