El toque final
El toque final Ella se detuvo, sorprendida por su franqueza. —¿Es tan obvio? —preguntó en voz baja, mirando las manos que aún sostenían un instrumental quirúrgico.
—Digamos que soy bueno leyendo a las personas. ¿Por qué no tomamos un descanso? Hay algo que quiero mostrarte.
Tyco no esperó una respuesta. Antes de que pudiera negarse, la llevó fuera del hospital, guiándola por las calles grises de Ámsterdam hasta un pequeño parque escondido entre los edificios. El lugar era tranquilo, con un banco de madera que daba al canal.
—No puedes vivir atrapada en un solo lugar, Charity —dijo mientras se sentaban—. Hay un mundo ahí fuera que merece ser visto, y tú mereces verlo.
Ella quiso responder, pero las palabras quedaron atrapadas en su garganta. Nadie le había hablado de esa manera antes. Durante tanto tiempo, había cargado con la soledad, convencida de que no tenía derecho a pedir más.
—No sé si soy capaz de hacer eso —admitió finalmente—. He cometido tantos errores…
Tyco la miró con una seriedad que no esperaba. —Todos cometemos errores. Lo importante es lo que hacemos después de ellos.
El viento frío trajo consigo un silencio incómodo, pero también la sensación de que algo estaba cambiando.
