El Clan de los Parricidas y otras historias macabras
El Clan de los Parricidas y otras historias macabras —Vengo de la casa encantada.
El director le miró sin comprender, como si aún estuviera dormido.
—¡Dios mÃo! —exclamó—, pero ¿eres tú, Saylor?
—Claro, ¿por qué no?
El director no respondió, pero siguió mirándole.
—Pasé la noche allÃ…, según parece —añadió Saylor.
—Dicen que las cosas estuvieron extraordinariamente tranquilas ahà fuera —señaló el director jugueteando con un pisapapeles sobre el que habÃa posado la vista—, ¿ocurrió algo?
—Nada en absoluto.