DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Está en relaciones más estrechas con la Tierra que ningún otro globo sideral. El Sol es la Fuente de Vida de todo el Sistema Planetario; la Luna es el Dador de Vida a nuestro Globo; y las primeras razas lo comprendían y sabían, aun en su infancia. Ella es la Reina y es el Rey. Era el Rey Soma antes de transformarse en Febo y en la casta Diana. Es, en modo preeminente, la Deidad de los cristianos por conducto de los judíos mosaicos y kabalísticos; y aun cuando el mundo civilizado haya permanecido por largas edades ignorante del hecho, es en realidad así, desde que murió el último Padre de la Iglesia iniciado, llevando consigo a la tumba los secretos de los Templos paganos. Para Padres tales como Orígenes y Clemente de Alejandría, la Luna era símbolo viviente de Jehovah; el Dador de la Vida y el Dador de la Muerte, el que dispone de la Existencia (en nuestro Mundo). Pues si Artemisa fue la Luna en el Cielo, y para los griegos, Diana en la Tierra, que presidía sobre el nacimiento y vida del niño; entre los egipcios fue Hekat (Hécate) en el Infierno, la Diosa de la Muerte, que mandaba sobre la magia y los encantamientos. Más aún: lo mismo que la Luna, cuyos fenómenos son triples, Diana-Hécate-Luna, es el tres en uno. Pues es Diva triformis, tergemina, triceps, tres cabezas en un cuello[172], como Brahmâ-Vishnu-Shiva. Por tanto, es el prototipo de nuestra Trinidad, la cual no ha sido siempre completamente masculina. El número siete, tan notorio en la Biblia y tan sagrado en el séptimo día o Sábado, vino a los judíos de la antigüedad, derivándose su origen del cuádruple número 7 contenido en los 28 días del mes lunar. Cada uno de cuyos septenarios está representado por un cuarto de Luna.