DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Vale la pena presentar en esta obra una relación a vista de pájaro del origen y desarrollo del mito y culto lunar, en la antigüedad histórica de nuestro lado del globo. Su origen primitivo no puede la Ciencia exacta averiguarlo, puesto que rechaza la tradición; a la vez que su historia arcaica es un libro cerrado para la Teología, que, bajo la dirección de los Papas astutos, ha impreso un estigma sobre todo fragmento de literatura que no lleve el imprimatur de la Iglesia de Roma. Poca importancia tiene en este particular que sea la filosofía religiosa egipcia o la inda aria, la más antigua —la Doctrina Secreta dice que es la última—, toda vez que los «cultos» Lunar y Solar son los más antiguos del mundo. Ambos han sobrevivido y prevalecen hasta el presente en toda la tierra; para algunos, abiertamente; para otros de un modo secreto, como por ejemplo, en la simbología cristiana. El gato, símbolo lunar, estaba consagrado a Isis, que en cierto sentido era la Luna, lo mismo que Osiris era el Sol, como se ve frecuentemente en la parte superior del Sistro que tiene la Diosa en la mano. Aquel animal era muy venerado en la ciudad de Bubaste, que vestía luto a la muerte de los gatos sagrados; pues a Isis, lo mismo que a la Luna, se le rendía culto especial en aquella ciudad de los misterios. Del simbolismo astronómico que con él se relaciona, ya se ha hablado en la Sección I, y nadie lo ha descrito mejor que Mr. Gerald Massey en sus Lectures y en The Natural Genesis. Se dice que los ojos del gato parecen seguir las fases lunares en su desarrollo y decrecimiento, y que sus órbitas brillan como dos estrellas en la oscuridad de la noche. De aquí se origina la alegoría mitológica que muestra a Diana ocultándose en la Luna, bajo la forma de gato, cuando trataba de escapar, en compañía de otras Deidades, a la persecución de Tifón, según se refiere en la Metamorfosis de Ovidio. En Egipto, la Luna era a la vez el «Ojo de Horus» y el «Ojo de Osiris», el Sol.