DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Todo el enigma del culto Solar y Lunar, tal como se señala ahora en las Iglesias, —depende, a la verdad, de este antiguo misterio universal de los fenómenos lunares. Las fuerzas correlativas de la «Reina de la Noche», que permanecen latentes para la Ciencia Moderna, pero que están en completa actividad para el conocimiento de los Adeptos orientales, explican bien las mil y una imágenes bajo las cuales ha sido representada la Luna por los antiguos. También ello muestra cuánto más versados estaban los antiguos en los Misterios selenitas que nuestros modernos astrónomos. Todo el Panteón de las Diosas y Dioses lunares, Nephtyso Neïth, Proserpina, Melitta, Cibeles, Isis, Astarté, Venus y Hécate de un lado, y Apolo, Dionisio, Adonis, Baco, Osiris, Atys, Thammuz, etc., de otro, todos muestran en sus nombres y títulos —de «Hijos» y «Esposos» de sus «Madres»— su identidad con la Trinidad cristiana. En todos los sistemas religiosos se hacía a los Dioses fundir en una sus funciones de Padre, Hijo y Esposo; y las Diosas se fundían igualmente como Esposas, Madres y hermanas del Dios masculino; sintetizando los primeros los atributos humanos en el «Sol, el Dador de la Vida», y fundiendo las últimas todos sus títulos en la gran síntesis conocida como Maia, Maya, María, etc., un nombre genérico Maia ha llegado a significar «madre» para los griegos, por derivación obligada de la raíz ma (nodriza), y hasta dio su nombre al mes de Mayo, que estaba consagrado a todas estas Diosas antes de serlo a María[187]. Su origen primitivo, sin embargo, era Mâyâ, Durgâ, traducido por los orientalistas «inaccesible», pero significando en verdad lo «inalcanzable», en el sentido de ilusión y sin realidad, como siendo el origen y causa de los hechizos, la personificación de la ilusión.