DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 En los ritos religiosos, la Luna servía para un doble objeto. Era personificada como una Diosa femenina para fines exotéricos, o como un Dios varón en las alegorías y símbolos; y en la Filosofía Oculta nuestro satélite era considerado como una Potencia sin sexo que debía ser bien estudiada, porque había que temerla. Entre los Iniciados arios, caldeos, griegos y romanos, Soma, Sin, Artemisa, Soteira (el Apolo hermafrodita cuyo atributo es la lira, y la barbada Diana del arco y flecha), Deus Lunus, y especialmente Osiris-Lunus y Thot-Lunus[188], eran potencias ocultas en la Luna. Pero ya sea varón o hembra, Thot o Minerva, Soma o Astoreth, la Luna es el Misterio de los Misterios ocultos, y más un símbolo del mal que del bien. Sus siete fases, en la división original esotérica, están divididas en tres fenómenos astronómicos y cuatro fases puramente psíquicas. La Luna no ha sido siempre reverenciada, según se demuestra en los Misterios, en donde la muerte del Dios-Luna —las tres fases de desvanecimiento gradual y final desaparición— estaba alegorizada por la Luna en representación del Genio del Mal, que, por el momento, triunfa sobre el Dios productor de la Luz y de la Vida, el Sol; y era necesaria toda la habilidad y sabiduría de los antiguos Hierofantes en Magia para convertir en triunfo esta derrota.