La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros
La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros —¿Será todo esto —me dije al fin— cumplimiento fatal del vaticinio de mi amigo el bonzo? ¿Estará mi alma real y efectivamente bajo el impÃo dominio de los crueles dai-djins? Mas no —me respondà al punto, tratando en vano de recobrar la tranquilidad perdida—. Esto no es sino una pasajera anormalidad que cesará tan luego como me vea en Núremberg y me convenza de lo infundado de mis absurdos temores. El hecho mismo de que mi imaginación no me ofrece sino escenas macabras me demuestra que ello carece de toda realidad. —Pero entonces creà estar oyendo las palabras del bonzo, cuando decÃa:
—Dos planos únicos de visión tiene el hombre: el augusto plano del amor transcendente y las aspiraciones espirituales hacia una eterna luz, y el tempestuoso mar de las pasiones humanas, en cuya luz inferior se bañan los descarriados dai-djins.