Martín Rivas
Martín Rivas Una circunstancia muy natural vino a favorecer pronto el proyecto de Leonor, porque un criado entró trayendo unos cortes de vestido que doña Engracia había mandado buscar a una tienda. A la vista de los vestidos, doña Francisca perdió su mal humor y dejó de pensar en política, para entrar con su cuñada en una larga disertación de modas, mientras que don Dámaso y sus amigos discutían con calor sobre los destinos de la patria con esa argumentación de gran número de los políticos chilenos, y de la cual llevamos apuntadas algunas muestras. Además, Agustín, cansado de la política, se sentó al lado de Matilde para hablarle de París, y los otros jóvenes siguieron la discusión, porque no se atrevieron a atravesar la sala para ir a mezclarse en el grupo de las niñas.
Al anunciar Leonor a su prima que hablaría con Rivas, no solamente lo hacía para explicar a ésta lo que iba a hacer, sino que buscaba también algo que la disculpase a sus propios ojos de lo que su conciencia calificaba de debilidad.