MartÃn Rivas
MartÃn Rivas Además de este joven y de Leonor, don Dámaso tenÃa otros hijos, de cuya descripción nos abstendremos por su poca importancia en esta historia.
La llegada de AgustÃn y algunos buenos negocios habÃan predispuesto el ánimo de don Dámaso hacia la benevolencia con que le hemos visto acoger a MartÃn Rivas y hospedarle en casa. Estas circunstancias le habÃan hecho también olvidar su constante preocupación de la higiene, con la que pretendÃa conservar su salud, y entregarse con entera libertad de espÃritu a las ideas de polÃtica que, bajo la forma de su vehemente deseo de ocupar un lugar en el Senado, inflamaban el patriotismo de este capitalista.
Por esta razón habÃa pedido los periódicos después de la benévola acogida que acaba de hacer al joven provinciano.