Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Para engañar su impaciencia se sentó al lado de Matilde, que pocos momentos antes había llegado con sus padres. El corazón de la hija de don Fidel había comunicado a su rostro la alegría con que palpitaba. En las mejillas de Matilde lucía ese color diáfano y brillante con que las emociones de un amor feliz iluminan el rostro de la mujer, que parece adquirir una nueva vida en su atmósfera vital del sentimiento. En tal disposición encontró Agustín a su prima y le fue fácil entablar con ella una conversación animada que pronto recayó sobre San Luis.

Don Fidel y doña Francisca, que desde distintos puntos observaban a su hija, notaron la animación con que Matilde hablaba, y supusieron al instante, presumiendo de gran experiencia, que entre aquellos dos jóvenes que con tanta viveza conversaban debían estarse iniciando los preliminares de una pasión.

Tal idea sugirió distintas reflexiones a los observadores padres de Matilde.

«¡Ah!, ¡ah!, yo no me equivoco nunca; bien había pensado yo que se habían de querer», pensaba don Fidel.

Doña Francisca decía, mirando a su hija:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker