MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —Me admira tu pregunta —respondió Adelaida—, ¿no ves que AgustÃn se habrÃa burlado de mà si hubiese podido? Todos estos jóvenes ricos se figuran que las de nuestra clase han nacido para sus placeres. ¡Ah, si yo hubiese sabido esto antes, tendrÃa mejor corazón, pero ahora los aborrezco a todos igualmente!
Edelmira renunció a combatir los sentimientos que la desgracia habÃa hecho nacer en el corazón de su hermana.
—Éste —añadió Adelaida— habrÃa jugado con mi corazón como el otro si yo lo hubiese querido; no está de más darle una buena lección.